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Leyendo estas promesas el alma descansa. Mi
hermano(a), ¿vives tu diariamente estas promesas
en tu vida? Ya no dudes, solo agárrate de ellas
en fe sin miedo, guárdalas en tu mente y
recuerdalas en tus oraciones y apela a ellas en
tus oraciones en momentos difíciles. Estas han
sido prometidas para nosotros, ¡y de verdad Dios
no se arrepiente de su palabra!
Si aún no conoces a Jesús como tu Salvador
personal, amigo(a), ¡mira ahora a estas promesas
maravillosas y deja que tu corazón se derrita
ante Su amor sobreabundante!
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